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lunes, 4 de febrero de 2013

Resiliencia


Resiliencia

Cuántas veces nos hemos levantado y seguido adelante luego de una experiencia considerada como catastrófica y que nunca pensamos que nos iba a ocurrir?  Sin embargo pudimos lograr quizás con mucho esfuerzo sobreponernos a las situaciones difíciles como la pérdida de un ser querido, de trabajo y por lo tanto de situaciones económicas cómodas o por un diagnóstico de una enfermedad etc. y es que  no conocemos las fortalezas que llevamos dentro, hasta que nos sucede. De acuerdo a los especialistas  el afecto recibido  desde que el ser humano se está formando en el vientre materno tiene una gran influencia. El cariño, amor, respeto, consideración al niño en los primeros años de vida es esencial para generar estas fortalezas que en el futuro van a hacer posible que  la persona pueda salir de ese estado  provocado por la adversidad y resuelva situaciones de manera sorprendente.
La depresión, ansiedad, la ira, el dolor  agobian y bloquean a cualquiera, cuando se vive un duelo que muchas veces es largo,  es recomendable compartir ese dolor con  quienes consideramos que nos pueden escuchar, sencillamente eso, porque  a veces  los consejos son considerados como  inútiles. Amigos  y especialistas también forman parte de las redes de apoyo que escuchan y ayudan, el dolor pesa menos.
Esa fuerza para salir de la adversidad es lo que se llama resiliencia. 

Cyrulnik, B (2001) neuropsiquiatra y colaboradores  han estudiado los casos de niños sobrevivientes de campos de concentración, guerras y orfanatos, que han podido superar a la adversidad y además se han fortalecido a pesar de los traumas y pérdidas de  sus seres queridos. Estos especialistas han concluido que la resiliencia  se va construyendo.

En Perspectivas Sistémicas, Aldo Melillo en su artículo sobre la Resiliencia,cita a Boris Cyrulnik:

La clave reside en los afectos, en la solidaridad, y éstos en el contacto humano.
Por muy grave que sea lo que haya sufrido un niño, la psique se revela tan flexible, que con los ingredientes del contacto humano, el entendimiento, la palabra, se puede volver "a flote". Boris Cyrulnik explica que ha elegido éstos casos extremos porque son más fáciles para visualizar el problema, pero la resiliencia (y el trauma) no tiene fronteras de nacionalidad o condición y preguntado por si hay alguna edad tope, respondió riendo: "Hasta los 120 años, en Toulon estamos trabajando con mayores enfermos de Alzheimer, que olvidan las palabras, pero no los afectos, los gestos, ni la música" .
 “ en términos de la resiliencia las posibilidades de reestructuración no cesan nunca. Por eso acomete la posibilidad de trabajar con pacientes que padecen el mal de Alzheimer e insiste en que la mente de un niño, de una persona, es como un submarino que aguanta toneladas y toneladas de presión sin romperse y siempre (mientras hay vida) puede volver a flote”
Para Cyrulnik, "no hay herida que no sea recuperable. Al final de la vida, uno de cada dos adultos habrá vivido un traumatismo, una violencia que lo habrá empujado al borde de la muerte. Pero aunque haya sido abandonado, martirizado, inválido o víctima del genocidio, el ser humano es capaz de tejer, desde los primeros días de su vida, su resiliencia, que lo ayudará a superar los shocks inhumanos. La resiliencia es el hecho de arrancar placer, a pesar de todo, de volverse incluso hermoso".

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